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viernes, 11 de enero de 2013

La luna eclipso súbitamente y ante mis ojos una dulce ninfa se hizo presente.
Las rosas comenzaron a llorar su rojo color, cual gotas de sangre se veía caer, hasta que la palidez hizo su entrega total.
Cerré mis ojos por un instante y vi como un millón de astros comenzaron a suicidarse al ver tan esplendida belleza...
De pronto mi alma cayó presa en las redes de su hermosura, ¿como ignorarla? Como cegarme ante tus encantos que parecían cruelmente torturarme?..
Su silueta con miles de esferas color purpura se adornaba, la perfección posaba en ese ser; yo maravillada, únicamente me dedicaba a contemplarla. En mi mente solo se dibujaban sus secretos, que con tintas oscuras mostraba el placer de sus palabras, su delicado cuerpo era la explicación más coherente a todos mis pecados.
La desesperación sedujo mi alma y me llevo por el camino de la desdicha, desdicha provocada por el miedo de perder su imagen, miedo de ver ese perfecto ser perdido en el ensueño.
Mi razón quedo atrapada en los espirales de sus rizados cabellos. 
El viento acaricio su sonrisa a plena luz del día y su presencia se perdió en inmenso un abismo estelar.
Fue mi más hermosa y breve alegría y mi eterno sueño fugaz.


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