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miércoles, 26 de diciembre de 2012

Descubrirse

No te desnudes. No hace falta. 
Ya lo han hecho por ti, tus palabras.
No tengas miedo. No tiembles. 
Ya han temblado ellas, a mi espalda.
No hables demasiado como para llenar espacios.
Todos los propios, los has sembrado. 
No necesitas darte ni un poco. Todo has dado. 
Porque me has alcanzado hasta la cima de tu ser. 
Me has elevado despacio, en un cordel.
Y en él, tenso y temeroso, fui descubriendo lo hermoso 
que es tu territorio. 
Expreso viaje por tus demonios y tus cielos.
Excursión fantástica por tus desvelos.
Me has abierto puertas. Y yo, he pasado. 
Vulnerado tu nombre. Destapando tu legado.
Pero más que eso, me has nombrado. 
Con cada palabra, fuiste vertiendo vida a mis años.
Y hoy, que el encuentro se ha dado vertiginosamente, 
prefiero serenarlo. 
Ya nos conocemos. Ya has entrado. Ya los permisos no son necesarios.
Estamos frente a frente, sí. Pero ya hemos estado. 
Alma a alma. Rotundamente, me has embriagado de tus textos.
Los que ocultan y abren tus secretos. 
Esos. Los crueles. Los necesarios.
Los que me tienen cautivo. 
Los que, afortunada y desmerecidamente, me han enamorado.
No te desnudes. No hace falta. 
Ya conozco tus terrenos. Tus palabras los fueron mostrando.
Y yo, viajero infrecuente, me he tropezado…. 
y adorado caer. 
No tengas miedo. Soy yo el que debe temer.


Marcela M. Peralta

1 comentario:

  1. entre por el titulo del blog, sin querer lo descubrí, entre vagamente pero este poema describe claramente lo que siento en este momento

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